sábado, 1 de mayo de 2010

Una visión de RSE. De la calidad del trabajo a la calidad de vida

Con motivo del día internacional del trabajador me gustaría recordar una reflexión que hice hace 20 años cuando luego de retirarme de la Presidencia del Organismo Nacional de Normalización y Certificación de la Calidad de Venezuela, COVENIN (actual FONDONORMA) me dedique a la consultoría privada en materia de Sistemas de Gestión de la calidad y asistí a un congreso sobre los famosos Círculos de Calidad en los años 90 y después de haber trabajado en temas de calidad durante 15 años desde el sector oficial, le pregunte a los asistentes:

¿Cómo ustedes le pueden pedir calidad a un obrero, cuándo sus necesidades básicas no están cubiertas, cuando la noche antes estuvo deambulando por un sinnúmero de hospitales con su hijo enfermo sin que lo atendieran o ante una lluvia torrencial se le inundo la casa y se quedó en la calle como damnificado?

¿Cómo se le puede pedir calidad a un obrero cuando no se le da seguridad social, cuando no tienen un techo y cuando su familia pasa trabajo y no tiene para cubrir sus necesidades básicas de alimentación y salud?

Y cabe destacar que en ese entonces yo no tenía ni idea de lo que la responsabilidad social significaba…y en el año 2003 encontré al fin la respuesta a mis preguntas.En la oportunidad de investigar para desarrollar un curso sobre indicadores para medir la Gestión de Calidad de las empresas, me encontré con que las grandes empresas a nivel mundial, no solo medían sus aspectos financieros, operativos, de innovación y de mercado si no que además median el impacto ambiental, la seguridad, y el impacto de sus actividades en su entorno y esto me llamó mucho la atención y me dedique a ir más a fondo en el tema.

Mi primera inquietud fue entender lo que realmente significaba eso de la “Responsabilidad Social”, y además trataba de asociarlo con lo que yo conocía y entonces comprendí que el hecho de fabricar un producto con calidad era parte de la responsabilidad social, entendí que no contaminar el ambiente, es parte de la responsabilidad social, entendí que proteger la salud y el bienestar de un trabajador era responsabilidad social, no obstante, también entendí que la responsabilidad social era mucho mas que eso, que mucho de lo que existía era cumplimiento con las leyes; que no era dadiva ni filantropía, entendí que una empresa es responsable cuando establece el compromiso no solo de producir bienes y servicios y ser rentable, si no que establece compromisos con sus socios a través de lo que se llama el buen gobierno, con su personal a través de su bienestar y de su entorno y con todos aquellos grupos de interés muy variados los cuales se ven impactados por sus decisiones o actividades y con reciprocidad.

Pero sobre todo entendí que las organizaciones están conformadas por seres humanos y que esos seres humanos además de tener necesidades económicas tienen necesidad de ser reconocidas y respetadas, y que no se debe hablar solo de responsabilidad social de las empresas, si no de la responsabilidad social como un todo donde el ser humano se convierte en el factor primordial y por lo tanto debe identificarse y valorarse como tal.

Pude evidenciar, que la responsabilidad social abarca temas inimaginables como es el respeto hacia la sociedad a través de los medios de comunicación, con mejores condiciones de vida para las personas con discapacidad y grupos vulnerables, que les permita integrarse en una forma activa a las actividades del ciudadano común, dándole trabajo, facilidades de transporte, facilidades de acceso a locales comerciales y edificaciones.

Hoy en día después de 7 años transitando por la responsabilidad social, el tema para mi esta muy claro y para mi satisfacción aquello que escribí sin ser una persona ni conocedora ni reconocida en el tema de responsabilidad social cuando tuve esa inquietud hace 20 años, sigue siendo la primera prioridad que deben reconocer nuestras organizaciones.Hoy día si las organizaciones no entienden la importancia de su capital humano y del bienestar de su familia nunca podremos hablar de una organización responsable y mucho menos algo que se aproxime a lo que se pretende llamar “organización socialmente responsable”.

Ing. Perla Puterman S.