domingo, 6 de septiembre de 2009

¿Se puede ser responsable en la política?

Estimados lectores hoy comparto con ustedes un articulo que escribimos Juan David Enciso de Colombia y yo y que cada vez me parece más elevante.


¿Se puede ser responsable en la política?

En la actualidad, la responsabilidad social cada vez tiene mas auge e importancia en el mundo, y no solo se limita al sector empresarial, sino que el concepto va mas allá del limite de las industria y su entorno, ya no se habla solo de Responsabilidad Social de las empresas, si no de la Responsabilidad Social de la Sociedad Civil.
La responsabilidad social abarca temas inimaginables como es el compromiso de cumplir con las responsabilidades tributarias, con el respeto hacia la sociedad a través de los medios de comunicación, con mejores condiciones de vida para las personas con discapacidad, que les permita integrarse en una forma activa a las actividades del ciudadano común. Y en general, con el respeto al medio ambiente.
Posiblemente se empezó a hablar de responsabilidad social en el ámbito empresarial dado el poder y el alcance de la acción de la empresa privada en los diferentes ámbitos de la vida social. Como en muchos ambientes el interés de la empresa estuvo asociado durante mucho tiempo, de manera exclusiva a la filantropía, debido al marcado contraste entre la riqueza de las grandes corporaciones y la miseria de muchos grupos sociales generó un fuerte cuestionamiento entre muchos grupos de interés.

A medida que ha evolucionado el concepto de Responsabilidad Social, ha evolucionado también su significado, superando lo anecdótico o lo filantrópico y transformándose en responsabilidad social con los actores involucrados o partes interesadas conocido como “Stakeholders”.

Hoy en día la responsabilidad social requiere de todos y cada uno de nosotros léase personas, organizaciones y estado ya que cada uno tiene un rol con respecto a su entorno.

Dentro de este nuevo concepto la política no escapa de este tema, ¿por qué no se podría hablar de responsabilidad social en política cuando el proceso de desarrollo de un país requiere del concurso coordinado y estratégico de todos los actores incluyendo los políticos que deberían redefinir sus roles ante la sociedad?

Es difícil hablar de responsabilidad social en política como si se tratara de conceptos diferenciables. Acudiendo a un dicho popular, es como hablar de la importancia del agua en la navegación.

Ahora el concepto de responsabilidad social se ha extendido a muchos campos de la vida de las sociedades y parece una falta ética desconocer sus premisas, aunque no necesariamente se entiendan las implicaciones o la naturaleza de la discusión.

De cualquier forma, hay un punto que puede ser de especial relevancia para el caso particular de la política. Si la entendemos como la ciencia y el arte de procurar el bien común, entonces la noción de responsabilidad adquiere un significado especial. El político tiene una gran capacidad de influir en la opinión pública y en la vida de los ciudadanos; por eso mismo, muchas veces gobierna basado en los índices de popularidad, pero su responsabilidad social debería indicarle que éticamente está obligado a tomar decisiones que apunten a lo que es correcto, aunque no sea “políticamente correcto”. Por eso es responsabilidad.

Bien sea porque el político ostente un cargo de gobierno (ejecutivo) o de control (cuerpos colegiados), el cumplimiento de su responsabilidad social le obligan de manera especial a tener en cuenta los principios de la responsabilidad social, debe ser transparente en sus decisiones y actividades que impacten a otros, debe rendir cuenta de sus actos, y sus impactos en la sociedad, , debe respetar y tomar en cuenta los interés de los actores que lo rodean , pertenezcan o no a su tendencia política, deben respetar las leyes nacionales y hacerlas respetar, deben conducirse en forma ética todo el tiempo y deben tener las dos virtudes básicas, la justicia y la prudencia. Muchas veces se cree que la principal de las dos es la justicia; sin embargo, hemos visto que muchas veces, tratando de ser justos, acabamos por perjudicar a los que tratamos de favorecer, porque desconocemos las circunstancias que rodean su situación particular. Por eso es mejor cultivar primero la prudencia para que las decisiones tomadas se ciñan a la justicia.

Por otro lado, prudencia no es sólo pensar muchas veces lo que se va a hacer, corriendo el riesgo de la negligencia o la omisión. Es saber tomar las decisiones en el momento adecuado y con la ponderación correspondiente.

Ahora que muchas personas interesadas en la responsabilidad social son conscientes de que cualquier proyecto colectivo involucra y afecta a diferentes grupos de interés, parte de la prudencia que entraña la toma de decisiones es tener claridad sobre las partes interesadas más importantes que concurren en un tema público, las prioridades que deben definirse y la responsabilidad que corresponde a cada una de ellas en la consecución de los fines colectivos. Así, una adecuada práctica de la prudencia debería conducir a decisiones más justas.



Ing. Perla Puterman S. Venezuela
Ing. Juan David Enciso Colombia